Crónica del balneario (II). Los balnearios y la tarjeta postal (primera parte)

Texto e imágenes Josep Sánchez Ferré

El auge de las tarjetas postales en nuestro país coincide precisamente con la expansión de los balnearios para el tratamiento de dolencias y enfermedades, pero también con su consolidación como lugares de ocio y entretenimiento.

Balnearios, hoteles, paseos, parques, quioscos, galerías de baños, manantiales…. han sido durante muchos años los escenarios de una forma de entender la vida, edificios y lugares en los que se hace historia y en los que se albergaban las esperanzas de curación a través del agua.

Los grandes editores e impresores de postales de la época, entre los que destacan Hauser y Menet, Fototipia Lacoste (Laurent), Roisin, J. Thomas, Fototipia Escolá o el editor Ángel Toldrá Vianzo (ATV), tienen todos ellos entre sus colecciones, series completas dedicadas a los balnearios más frecuentados o conocidos del momento, que aseguraban su difusión.

Así, en la primera serie de Hauser y Menet de 1897, aparecen ya: Cestona (con el nombre de los Baños de Guesalaga), Mondariz y el balneario de El Molar. En 1905 se completan con los balnearios de Alhama de Aragón y los Baños de Archena, para proseguir en años sucesivos con series que abarcarán la mayoría de poblaciones balnearias de España.

1.- Transporte y medios de comunicación.

Es conocido y estudiado cómo el desarrollo del ferrocarril viene asociado a la implantación de numerosas poblaciones balnearias que ven en este nuevo sistema de comunicación un poderoso atractivo para la cómoda frecuentación de sus hoteles y balnearios. Numerosos tendidos ferroviarios de principios del siglo XX tienen su razón de ser para dar un mejor acceso a las poblaciones balnearias.

Apeaderos exclusivos para balnearios, complementados con líneas de carruajes o coches y más tarde en tranvías exclusivos, organizarán el transporte hasta el balneario de la forma más rápida y cómoda posible.

Interesantes imágenes de diligencias, todo tipo de vehículos, autobuses y más tarde automóviles nos permitirán comprobar la evolución de los sistemas de transporte hasta los balnearios.

2.- Comedores y cocinas.

Desde sus inicios, uno de los reclamos complementarios para evaluar la categoría del hotel-balneario ha sido la calidad de su cocina o el servicio de restaurante. Algunas de las cocinas de los balnearios se publicitan por estar dirigidos por los mejores “chefs” del momento.

La procedencia de los alimentos, las cocinas, los huertos y corrales propios son temas habituales de las tarjetas postales. Comedor de primera clase, mesa española, mesa francesa,…. aparecen a menudo en folletos, menús, etc.

3.- Salones y casinos.

El agüista, termalista o usuario del balneario son individuos profundamente sociales que necesitan ocupar el día y la noche, alimentarse, relacionarse, pasear y divertirse. Conoceremos a través de las tarjetas postales ilustradas la gran diversidad de espacios, salones, edificios y paisajes que han configurado nuestro patrimonio balneario.

Bailes, verbenas, conciertos, teatros, en salones de fiestas o de baile, bellamente decorados con espejos, pinturas y tapices –algunos todavía hoy conservados– son parte de la vida social que transcurre en el balneario y que se convierte en tema habitual de las tarjetas postales.

4.- El manantial, la fuente, el baño, tratamientos.

La toma del agua, manantiales, fuentes y “buvettes” son la carta de identidad de los balnearios y como tal tienen especial consideración en las colecciones de imágenes.

La evolución de los tratamientos y técnicas de baños, duchas o masajes se hace perfectamente visible a través de la tarjeta postal. Galerías de baños, aparatos de hidroterapia, piscinas, tratamientos especiales o novedosos aparecen frecuentemente en las ediciones de las postales de los balnearios más frecuentados. Bañeros y personal médico y auxiliar son temas frecuentes.

5.- El paseo, parques y jardines.

Paseos, parques, quioscos, alamedas, manantiales, pérgolas…. han sido durante muchos años los escenarios de una forma de entender la vida, lugares en los que se hace historia y en los que se albergaban las esperanzas de curación a través del agua.

La abundante iconografía contenida en las ediciones postales nos permitirá estudiar su evolución, historia y paisaje, aportando datos fundamentales para comprender su pasado y plantear su futuro. La excursión, el paseo, la vegetación, los jardines, etc. han sido un complemento vital para el desarrollo de las estaciones balnearias como se refleja en  las fotografías de época. Comprobaremos en estos casos el interés por mostrar de una forma artística y tractiva a través de la fotografía de las tarjetas postales, las bellezas naturales del entorno.

La semana próxima continuaremos con la segunda parte de este interesante reportaje gráfico.

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